domingo, 22 de agosto de 2010

La culpa es de uno.

Quiza fue una hecatombe de esperanzas,
un derrumbe de algún modo previsto,
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido.

Todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron.

Hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo,
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad,
pero vos encontraste la manera,
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor.

Con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible,
lo envolviste en nostalgias,
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera,
ahí nomas lo dejaste,
a solas con su suerte
que no es mucha.

Creo que tenes razón,
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo.

Hace mucho, muchisimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno.

Ahora estoy solo,
francamente
solo.

Siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado.

Antes de regresar
a mis lobregos cuarteles de invierno,
con los ojos bien secos
por si acaso,
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

Mario Benedetti.

domingo, 15 de agosto de 2010

Me Sirve, no me sirve.

La esperanza tan dulce ,
tan pulida, tan triste ,
la promesa tan leve ,
no me sirve.
 
No me sirve tan mansa
la esperanza.
 
La rabia tan sumisa ,
tan débil, tan humilde ,
el furor tan prudente ,
no me sirve.
 
No me sirve tan sabia
tanta rabia.
 
El grito tan exacto ,
si el tiempo lo permite
alarido tan pulcro ,
no me sirve.
 
No me sirve tan bueno
tanto trueno.
 
El coraje tan dócil,
la bravura tan chirle ,
la intrepidez tan lenta ,
no me sirve.
 
No me sirve tan fría
la osadía.
 
Si me sirve la vida ,
que es vida hasta morirse,
el corazón alerta
si me sirve.
 
Me sirve cuando avanza
la confianza.
 
Me sirve tu mirada
que es generosa y firme
y tu silencio franco
si me sirve.
 
Me sirve la medida
de tu vida.
 
Me sirve tu futuro
que es un presente libre
y tu lucha de siempre
si me sirve.
 
Me sirve tu batalla
sin medalla.
 
Me sirve la modestia
de tu orgullo posible
y tu mano segura
si me sirve.
 
Me sirve tu sendero,
compañero.

Mario Benedetti.